domingo, 21 de diciembre de 2008
sábado, 6 de diciembre de 2008
Mamá, he soñado que llamabas a mi puerta un poco tensa y con las gafas empañadas,
querias verme bien y fue la vez primera, sentía que sabías como te añoraba.
Y me abrazaste mientras te maravillabas de que aguantara triste y casi sin aliento,
hace ya tanto que no estamos abrazadas y en silencio me dijiste.. ¡Lo Siento!.
Pero ha bastado un ruido para despertarme, para llorar y para hacer que regresara
a aquellos días que de niña me cuidabas, donde en verano cielo y playa se juntaban.
Mientras con mi muñeca vieja te escuchaba los cuentos que tú cada noche me contabas
y cuando más pequeña tú me acurrucabas y adormecida en tu regazo yo soñaba.
Pero a los dieciséis sentí como cambiaba, y como soy realmente, ahora me veía.
Y me sentí tan sola y tan deseperada porque yo no era ya la hija que quería.
Y fue el final así de nuestra confianza de las pequeñas charlas que ayudaban tanto,
Yo me escondí tras una gélida impaciencia, y tú deseastes el hijo que se te ha negado.
Y me pasaba el día sin volver a casa, no soportaba tus sermones para nada,
y comencé a volverme yo también celosa, porque eras casi inalcanzable, tan hermosa.
Y abandoné mi sueño a falta de equipaje, mi corazón al mar tiré en una vasija,
perdí hasta la memoria por falta de coraje, porque me avergonzaba tanto ser tu hija.
No, no, no, no, no.
Más no llamaste tú a mi puerta, inútilmente tuve un sueño que no puede realizarse,
mi pensamiento está tan lleno del presente, que mi orgullo no me deja perdonarme.
Más si llamases a mi puerta en otro sueño, no lograría pronuncia una palabra,
me mirarías con tu gesto tan severo, y yo me sentiría cada vez mas sola.
Por eso estoy en esta carta tan confusa, para encontrar algo de paz en lo que pienso,
no para reclamarte ni pedirte excusas, es solo para decirte, mamá... ¡Lo siento!.
Y no es verdad que yo me sienta avergonzada, son nuestras almas tan iguales, tan parecidas,
esperaré pacientemente aquí sentada,
te quiero tanto mamá... escribeme...tu hija.
viernes, 5 de diciembre de 2008
LA FOTOGRAFIA
Me levanto en tu fotografía
me levanto y siempre ahi estás tu.
En el mismo sitio y cada día
la misma mirada el mismo rayo de luz.
El color ya no es el mismo de antes,
tu sonrisa casi se borró
y aunque no estés claro yo te invento
en mis pensamientos y en mi corazón.
Nadie tiene un pacto con el tiempo
ni con el olvido ni el dolor
si desapareces yo te encuentro
en la misma esquina de mi habitación.
Cada día que pasa te pienso
y te vuelvo a mirar
cada cosa en su sitio
el pasado, presente
en el polvo mis dedos se juntan
y quiero tenerte
cambiando conmigo
No he movido tu foto y el tiempo
los años si me hablas de lejos
procura avisarme temprano y así controlarme
Me levanto en tu fotografía
cada día invento una actitud
y aunque no se note el blanco y negro
no me desespero
uso mi imaginación.
Nadie tiene un pacto con el tiempo
ni con el rocío de la flor
si desapareces yo te encuentro
en la misma esquina de mi habitación.
Cada día que pasa te pienso
y te vuelvo a mirar
cada cosa en su sitio
el pasado, presente
en el polvo mis dedos se juntan
y quiero tenerte
cambiando conmigo
No he movido tu foto y el tiempo los años
si me hablas de lejos procura avisarme temprano
y así imaginarme
que te tengo aquí.